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Torreón de las Monjas y Murallas:
Único superviviente de las murallas que rodeaban Cariñena, del siglo XIV.
Las murallas de Cariñena se construyeron a principios del siglo XIV.
La primera documentación que tenemos de su constancia data de la celebración de las Cortes de la Corona de Aragón en Cariñena en 1357, durante las mismas, el Rey Pedro IV temiendo una invasión castellana por el campo de Cella, ordena reforzarlas.
Durante la visita del Arzobispo don Alonso Gregorio, del consejo de Su Majestad Felipe III, en el año 1.596 también ordenó su reparación.
La documentación de los planos que se conservan más antiguos están fechados en el año 1.838. Entre los torreones más representativos destacan: el de las Santas, estaba ubicado al final de la calle Granero; cuando se sorteaban a los quintos en el ayuntamiento, se les entregaba las llaves del mismo, para que celebrasen sus reuniones y meriendas, esta costumbre perduró hasta el año 1.924 en que fue demolido, el de la calle Santiago, se demolió el 17 de octubre de 1.901, siendo alcalde Don Antonio Gutiérrez Isiegas, el de las Sisas se encontraba frente al actual Instituto y fue cobijo de los mendigos en tránsito por la localidad, demolido en el año 1.941 y sus piedras empleadas para la construcción de la anterior casa cuartel de la Guardia Civil, el de la Fuente subastado el 14 de marzo de 1.893, siendo alcalde Don Manuel Ruiz; la subasta, a pliego cerrado, fue de 95 ptas. y se pago por la piedra 200 ptas. y el de las Monjas, único superviviente, que puede ser contemplado frente al Centro de Salud. Por las características de este, se puede uno hacer la idea de como era el resto. Interiormente consta de dos plantas y un pasillo central para comunicar con las murallas. Sus dimensiones actuales después de su restauración, siendo alcalde Don José Bribián Sanz son: alto 15,45 m., largo 12,40 m. y ancho 8 m. Hasta el año 1870 fue archivo de la Comunidad de Aldeas de Daroca.
Alrededor de las murallas, se encontraba la berma de un metro de ancho, seguía el foso en una anchura de la parte superior de 6 metros, la inferior era de 5 m. y con una altura de 4 m.
Como el torreón, se encuentra restaurado, solicito desde estas líneas que sepamos conservar nuestro patrimonio, dándole un fin cultural, para que nuestros herederos puedan tener algo de historia de su pueblo.
